Beneficios del Método Pilates -> Fuera el dolor de espalda con Pilates

Pilates y... ¡adiós al dolor de espalda!

Lo que diferencia al método Pilates de otros sistemas de ejercicio y hace que no se trate de una moda pasajera, es que trabaja la musculatura profunda del cuerpo y tiene en cuenta la alineación lumbar de cada persona. Todo esto me lo ha explicado mi amiga Gema, que es la directora de un Centro Pilates muy, pero que muy profesional. Ella me decía que las clases de Pilates que yo hago en mi gimnasio (en el suelo y en grupo) no tenían mucho que ver con el verdadero Pilates y por eso a mí no me parecía para tanto el método. Así que mi amiga me invitó a ir a su centro para probar una clase de verdad y explicarme dónde está el “quid” de la cuestión del método Pilates. Me quedé con la boca abierta:

Acaba con el dolor de espalda. Mi  amiga me explicó, a la vez que me lo demostraba con mi propio cuerpo, que Pilates es el único método de ejercicio que consigue trabajar la musculatura profunda de la espalda y flexibilizar la columna. Por lo visto, de cada vértebra, y hasta la siguiente, salen unos músculos pequeñísimos en forma de cuerdecitas: los multífidus. Por encima de éstos hay otros muchos músculos que se superponen en capas hasta llegar a los trapecios o los dorsales. “Cuando nos duele la espalda y vamos al fisio, éste nos suele dar un masaje para relajar los trapecios, pero nunca llega hasta estos pequeños músculos, lo que hace que si no corregimos esta situación, el dolor aparezca de nuevo en poco tiempo”, me dijo. Lo que hace Pilates es relajar, estirar y flexibilizar estos musculitos paravertebrales, que acumulan mucha tensión, lo que elimina el dolor de espalda desde su origen y lo previene para el futuro.

Articula la espalda. Gema me explicó que movilizar y flexibilizar la espalda también evita el dolor y corrige las malas alineaciones lumbares; vamos, que corrige la postura. “A diferencia de otros métodos, Pilates no considera la espalda como un bloque, sino como un conjunto de articulaciones independientes que mueve y flexibiliza una a una”. Esto lo entendí cuando me dijo que imaginara que mis vértebras eran huesos independientes como los del antebrazo y el brazo, unidos entre sí por la articulación del codo: cada vértebra se une a la siguiente por una articulación. Después me enseñó a hacer un ejercicio -el roll up- en el que movía la espalda vértebra a vértebra. Además, cada ejercicio que haces en Pilates se adapta a tu alineación corporal. Por ejemplo, yo que tengo un poco de cifosis (“chepa”), no voy a trabajar pectoral con el mismo ejercicio que una persona que tenga la espalda plana. Y eso no se tiene en cuenta en ninguna clase de fitness o máquina de musculación.


Abdominales fuertes. Otra cosa que me explicó mi amiga es que Pilates es de los pocos sistemas que trabajan la musculatura profunda abdominal (el transverso abdominal), lo que también mejora la postura y protege la espalda. Esto me lo demostró haciéndome meter el ombligo, cerrando las costillas y llevando la respiración a la parte baja de la caja torácica (¡cómo cuesta!), y luego haciendo a la vez los ejercicios. Trabajar esta musculatura profunda también alarga y la estiliza los músculos, lo que da como resultado los esbeltos “cuerpos Pilates”, y no los abigarrados cuerpos de los típicos “musculitos”, que tienen menos flexibilidad que un gato de escayola.

Máquinas y clases personales. Os aseguro que hacer Pilates en un verdadero centro, con máquinas y profesores bien formados, es otro mundo. Y esto es precisamente lo que hace único al método Pialtes: las clases deben ser totalmente personalizadas e impartidas por profesionales que tengan buenas nociones de fisiología humana y sepan adaptar a cada persona el ejercicio. Mi amiga me explicó que solamente la primera clase se imparte en suelo para enseñar a los alumnos los principios básicos de Pilates. Después se pasa al trabajo con máquinas, que “ayudan” a realizar los ejercicios hasta que la musculatura esté fuerte y se pueda llegar al paso final: el trabajo en suelo. “En un nivel medio lo normal es combinar el trabajo en máquinas con el suelo”. Para la gente que empieza, que lleva mucho tiempo sin hacer ejercicio, que tiene sobrepeso o patologías de espalda, las máquinas son imprescindibles para trabajar con seguridad y eficacia”.

No adelgaza… Lo único que le falta a este método para ser perfecto es quemar calorías. Aunque mi amiga dice que al hacer Pilates mejora el tono muscular general, lo que potencia el metabolismo, te da más energía y te activa. Pero lo ideal es combinar este método con algún ejercicio aeróbico suave, como las máquinas elípticas y el bosu (donde se trabaja sin impacto), que mi amiga también tiene en su centro. Y es caro. Pero ahora entiendo por qué: si quieres dar una verdadera clase de Pilates tienes que pagarla, pero al final te sale más barato que tener que pagar a un fisio o tener dolor de espalda crónico.

Después de mi clase de prueba salí con la sensación de haber movido músculos de mi cuerpo que ni sabía que existían, y con el firme propósito de quitarme algunos vicios (cañas, ropa, zapatos…) para comprarme un bono de Pilates en el centro de mi amiga.

Fuente: terra.es